Proceso Cognitivo de Diseño de Luis De Garrido

Una de las actividades de investigación más importantes de Luis De Garrido es el estudio del Proceso Cognitivo de Diseño desarrollado en el cerebro, con el fin de identificar y mejorar el proceso creativo de diseño en cualquier disciplina, especialmente en ingeniería y en arquitectura.
Las redes neuronales del cerebro sustentan los procesos cognitivos generales, que a su vez configuran, entre muchas otras cosas, las estrategias metodológicas que se desarrollan a lo largo del proceso de diseño. Por tanto, siendo conscientes del funcionamiento y evolución de las diferentes redes neuronales que se configuran dinámicamente en nuestro cerebro durante el proceso de diseño, se pueden identificar nuevas metodologías compositivas que estimulen de forma adecuada dichas redes, y que como consecuencia aumenten nuestro potencial creativo a la hora de diseñar.
De forma simplista se puede decir que nuestra actividad cognitiva se basa en el establecimiento de redes neuronales gigantescas que agrupan y entrelazan millones de neuronas, que se extienden por todo nuestro cerebro. Estas redes permanecen en todo momento en cambio continuo, y su forma cambia de un instante para otro, al igual que cambia la actividad química y eléctrica. De forma metafórica puede decirse que la actividad neuronal de nuestro cerebro evoluciona de un modo similar al movimiento ondulante y suave de los diferentes grupos de espigas en un campo de trigo mecido por el viento.
De este modo, durante nuestra actividad cognitiva se establecen de forma dinámica redes neuronales que incluyen grupos de neuronas que en algún momento han formado parte de otras redes neuronales, activadas con anterioridad en algún momento de nuestra existencia. Como consecuencia, están redes neuronales se activan y pasan a formar parte de las redes inicialmente establecidas, por lo que la línea de pensamiento toma de repente un nuevo rumbo no previsto, y por tanto más creativo. Por tanto, el alcance de las diferentes redes neuronales va a depender de las redes neuronales con las que se puedan solapar de forma continuada, y de la facilidad con la que se puedan activar (lo cual depende de muchos factores y especialmente de su carga emocional). Dicho de otro modo, el ser humano será más creativo cuantas más experiencias haya tenido con anterioridad, sean de tipo que sean.
Teniendo en cuenta esta información, Luis De Garrido ha identificado cuatro etapas diferentes en la actividad creativa del proceso de diseño:

  1. Etapa de gestación de la idea.
    Esta etapa consiste básicamente en recopilar todo tipo de información, pero sobre todo en procesar adecuadamente toda la información acumulada a lo largo de nuestra existencia que tenga algún tipo de solapamiento con el problema a resolver (etapa de activación concatenada de redes neuronales).
  2. Etapa de generación de la idea.
    Esta etapa consiste básicamente en identificar las características básicas del objeto a diseñar, y supone dos tipos de procesos alternativos diferentes, dependiendo de su complejidad.

    • a) Problem Solving.
      Este proceso es adecuado para resolver problemas de diseño sencillos y bien definidos. En este caso el problema se puede dividir en subproblemas que se pueden resolver por separado, y a su vez cada subproblema se puede igualmente dividir en subproblemas que se pueden resolver por separado. Al final del proceso se pueden concatenar, de forma más o menos secuencial, las diferentes soluciones parciales, y con ello se obtiene una solución adecuada al problema general. Este es el proceso habitualmente seguido en ingeniería.
    • b) Puzzle Making.
      Este proceso es adecuado para problemas de diseño complejos, o insuficientemente definidos, como es el caso del diseño arquitectónico. En estos casos falta tanta información que se hace imprescindible añadir más información subjetiva del propio diseñador para que el problema de diseño se pueda resolver. Por otro lado el problema de diseño es tan complejo y ambiguo que la única forma de abordarlo es proponer al inicio del proceso de diseño una solución tentativa adecuada, para posteriormente comprobar su validez. Esta solución tentativa es lo que Luis De Garrido denomina “proto-solución borrosa inicial”.
      La idoneidad de la proto-solución borrosa inicial es fundamental ya que asegura la coherencia interna del objeto a diseñar, así como la interrelación básica entre sus componentes básicos. La facilidad para proponer proto-soluciones borrosas iniciales depende de la complejidad de la estructura neuronal que haya podido lograr un determinado diseñador, en base a su herencia genética, al desarrollo de su cerebro en los siete primeros años de su vida, y en menor grado, a la experiencia profesional que haya podido adquirir.
      Habitualmente para garantizar la excelencia de las proto-soluciones borrosas, el arquitecto se nutre de tres fuentes de información diferentes:

      • a. Utilización de precedentes
      • b. Utilización de símbolos
      • c. Utilización de metáforas

      En esta etapa el diseñador toma decisiones paralelas de al menos 4 niveles de abstracción: nivel conceptual, nivel topológico, nivel tipológico y nivel formal.

  3. Etapa de desarrollo de la idea
    Esta etapa consiste en integrar entre si los diferentes componentes del objeto a diseñar, teniendo en cuenta las directrices establecidas por la proto-solución borrosa inicialmente elegida y provisionalmente validada. Del mismo modo que en la etapa anterior, el diseñador toma decisiones paralelas en al menos 4 niveles de abstracción, pero empieza a priorizar las decisiones puramente formales y geométricas, ya que esta etapa tiene como uno de sus objetivos prioritarios conseguir la belleza del objeto a diseñar. Por ello, debe establecerse un conjunto determinado de relaciones compositivas formales entre el todo y las partes, ya que la belleza es básicamente una cuestión de proporciones armónicas, de orden, de simetría…en definitiva un conjunto de relaciones matemáticas que regulan la forma de un determinado organismo, y que, por extensión, podrían utilizarse en la composición de cualquier objeto.
    Estas relaciones pueden ser puramente numéricas (por ejemplo series matemáticas, o serie musicales), o pueden ser relaciones geométricas (figuras geométricas con una determina proporción entre sus lados). Las relaciones geométricas tienen la ventaja de ser más fácilmente manipulables, y a su vez permiten una mayor interrelación entre el diseñador y el objeto diseñado. Del mismo modo, estas relaciones geométricas permiten lograr una “plantilla caligráfica borrosa” con la cual el diseñador puede definir todos los elementos compositivos del objeto que está diseñando.
    Por supuesto, una vez establecida inicialmente una determinada serie numérica o geométrica, no puede modificarse a lo largo del proceso de diseño, con el fin de asegurar la coherencia interna y la belleza del objeto diseñado.
    De hecho, L. B. Alberti, un arquitecto genial, ya lo declaró hace mucho tiempo de forma rotunda: “El ojo mide y compara ….. una relación simple facilita la comparación … la medida menor remite a la mayor porque es parte de ella y remite al todo … relacionar es medir; medir es un modo de poseer, de afirmar la posesión; y la posesión da placer”.
  4. Etapa de depuración de la idea
    Esta etapa consiste en revalidar las decisiones de las dos etapas anteriores hasta el más pequeño detalle, tanto en paralelo, como de forma secuencial.